lunes, 22 de marzo de 2010

¿Débe existe un contexto especial para INNOVAR?


Al parecer la respuesta es, SI. La innovación -según estuvimos viendo- surge en un contexto de crisis en el que era necesario focalizarse en la obtención de la eficiencia. En los años ´70, cuando la perturbación en los precios del petróleo da inicio un periodo de 10 años de transformación, se produce un giro en la mecanización y un retorno de lo que Piore y Sabel denominan los métodos de producción artesanal, en los que la tecnología cumple un papel fundamental.

El paso de la tecnología convencional a la tecnología informática provoca que el Sistema opte por una"tangente" inesperada. Tan inesperada como el impacto que el desarrollo y la evolución en la utilización del ordenador iba a provocar en las formas de producción. Se desencadena la "Segunda Ruptura Industrial".

La máquina ya no debía adpatarse al producto -como era habitual en la producción en serie- sino que, por el contrario, el equipo (hardware) se adapta a la operación mediante el programa (software) por lo que puede utilizarse para nuevos fines sin realizar ajustes físicos. Ésto no sólo representaba un ahorro de costes (al no tener que sustituir o desechar la máquina) sino que, además, el diseño del producto se integraba al sistema de fabricación, devolviéndole al hombre el control sobre el proceso de producción.

Fue entonces cuando el empresario se dio cuenta que podía pensar cómo le gustaría que fuese un producto y luego desarrollar el sistema que lo hiciera realidad. Si bien es preciso aclarar que el ordenador no es en sí mismo la causa de la flexibilidad industrial, sin duda su aplicación ayudó a cristalizar la visión de una economía flexible.

La alternativa para salir de la crisis consistió fundamentalmente en transformar la producción. Se segmenta el mercado permitiendo personalizar los productos según los distintos requerimientos de los clientes; se desentraliza su producción, optando por fabricar las partes por separado según donde sea más rentable. Surgen entonces las normas de control de calidad (ej. ISO), la cualificación del personal comienza a ser muy importante y surgen también nuevas formas de transportar los productos para abaratar los costos de distribución (ej: los barcos comienzan a ser construidos en base al tamaño de los contenedores para no desperdiciar ningún milimetro de espacio). En todo este proceso de cambio la figura de los talleres flexibles (pequeños talleres con maquinaria capaz de producir diversos productos o piezas con una alta calidad) adquieren gran relevancia y con ellos las denominadas Pymes.

La crisis a la que nos estuvimos refiriendo (que duró de mediados de los ´70 a mediados de los ´80) fue provocada por la saturación de los mercados de bienes duraderos. Hoy, también en plena crisis (como si el tiempo no hubiese pasado) la saturación del mercado ya no es sólo de los bienes duraderos sino también de aquellos que incluso están diseñados para "caducar" (ya sea porque dejan de funcionar o porque son reemplezados rápidamente por sus actualizaciones).

En este nuevo contexto, la pequeña y mediana empresa parcería ocupar un rol protagónico. Una vez más la búsqueda de la eficiencia en tiempos de crisis obliga a innovar; las Pymes deben optar por seguir siendo sólo una parte del engranaje de producción de las grandes trasnacionales o, encontrar su "nicho" en este mundo globalizado, sin depender de las grande empresas.

¿Es posible que el Sistema nuevamente nos sorprenda optando por una "tangente"? Cuando todos esperamos ansiosos la recuperación de un modelo económico mundial que necesita de la reactivación del consumo a gran escala, las Pyme pueden..tal vez.. sorprendernos convirtiéndose en una pieza clave para la reactivación económica y la generación de empleo local.

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