Este punto no es menor porque justamente conecta Innovación con Comunicación y, sin querer, decanta en el concepto de Comunicación para el Desarrollo. El rol del Comunicador quedó muy claro: no podemos innovar por el "otro" (porque ese debe ser el resultado del trabajo del propio grupo implicado) pero podemos crear, faciliar el espacio para innovar. Y aquí es donde, en nuestra maleta de herramientas, aparece el otro componente fundamental: el método.
Siguiendo un método específico de manejo de grupos podemos aplacar la incertidumbre que nos genera un proceso indefinido, del que no conocemos su resultado. Siguiendo un método lo que sí sabremos es que estamos trabajando para la construcción de un discurso colectivo a través de la participación. La participación es clave porque sin ella el grupo no puede avanzar hacia procesos innovadores y, finalmente, materializar lo realizado.
Creo que el mayor aprendizaje es el volver a confirmar la importancia que tienen los grupos en la sociedad, para el crecimiento individual y colectivo. El grupo como espacio en el que surge la innovación, el grupo como espacio de encuentro, de intercambio de opiniones, de enriquecimiento y de conciencia de las limitaciones que tenemos trabajando solos y las infinitas posibilidades que se abren cuando nos decidimos a compartir "ese" espacio con otros.
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